Protección contra la radiación UV

¿Qué es la radiación UV?

La radiación UV (ultravioleta) es luz con longitudes de onda más cortas que la luz visible. El ojo humano puede percibir luz con longitudes de onda entre 430 nanómetros (violeta) y 790 nanómetros (rojo). La radiación UV es energía que se mueve muy rápidamente. El cuerpo humano no puede resistir la exposición a grandes cantidades de radiación UV.
Los científicos dividen la radiación UV en tres categorías según su longitud de onda: UV-A (315-400 nm), UV-B (290-315 nm) y UV-C (220-290 nm). La radiación UV-A constituye la mayor parte de la radiación UV que llega a la Tierra. Sus longitudes de onda son más largas que las de la UV-B y pueden penetrar más profundamente en nuestras capas de piel. La UV-A se considera la principal causa del envejecimiento de la piel. La radiación UV-A también causa smog fotoquímico, decoloración y daño a la madera, plásticos, pinturas y tejidos.


La exposición a los rayos UV en general puede causar cáncer de piel, envejecimiento prematuro de la piel, arrugas, cataratas y otros daños oculares. Solo el 1% de la radiación solar es radiación UV-B y la mayor parte de esta es absorbida por la capa de ozono. Sin embargo, los rayos UV-B son los que más pueden dañar la piel humana. La radiación UV-C es absorbida completamente por la capa de ozono y otros gases y no llega a la Tierra. Incluso pequeñas dosis de radiación pueden causar daños significativos con el tiempo. Además, pequeños cambios en la capa de ozono pueden provocar que una cantidad significativamente mayor de rayos UV-B llegue a la Tierra.
Según The Skin Cancer Foundation, la exposición excesiva a los rayos UV no solo causa quemaduras solares, sino que también acelera el envejecimiento de la piel y aumenta el riesgo de cáncer de piel.